EDDY KUHL MATAGALPA NICARAGUA

 

Nació en Matagalpa en 1940.

Es un enamorado empedernido. De la vida, de la naturaleza y de las mujeres. Desde su hotel de montaña Selva Negra ha escrito la historia de su tierra natal, de sus antepasados alemanes y de personajes históricos de Nicaragua.

Comenzó a escribir libros de historia en 1992, primero sobre el departamento de Matagalpa, luego sobre temas nacionales. Ama la vida de ermitaño y ha sido ejemplo al preservar un hotel ecológico en una zona que ha perdido miles de hectáreas por el despale indiscriminado. Su próxima misión literaria es escribir sus memorias.

Al adolescente Eddy Kühl lo mandaron de la finca familiar en Matagalpa a estudiar al Colegio Centroamérica de Granada. Dice que para “civilizarlo”. Ahí empezó a darse cuenta que era mejor deportista que los muchachos del Pacífico y que ser “chele” le daba un atractivo único con las estudiantes de los colegios granadinos.

Le gustaba el fútbol porque era un deporte con mucho movimiento, salía a correr y a nadar. Era mejor deportista que estudiante. Le costó mucho pasar del campo donde solo andaba a caballo y ordeñando vacas, a dedicarse al estudio. El choque cultural era fuerte, pero también supo sacar ventaja de ser “matagalpa” y no “matagalpino”.

Se desvía de la conversación y empieza a hablar de que las ciudades con nombres indígenas no deben ser “cambiados al castellano”. “Por eso no soy matagalpino, soy matagalpa”, insiste.

Al poco tiempo de llegar se hizo clarinero de la banda del colegio. En un acto de juramento a la bandera el trompetista falló y el padre Juan Bautista Arrién, uno de sus profesores, le ofreció la vacante. Cierra los ojos y empieza a musitar sonidos de trompeta.

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Eddy fue bautizado y registrado como Eduardo Ramón Kühl Aráuz. Pero de eso se dio cuenta hasta que fue a buscar su acta de nacimiento para irse a estudiar fuera del país. “Mi papa siempre me llamaba Eddy y así me quedé”.

Su segundo nombre se lo debe a San Ramón Nonato, el santo de las embarazadas, los niños y los partos. Cuando su madre estaba embarazada se cayó de un caballo y se lo encomendó a ese santo.

Su padre se dedicaba a la administración de fincas en Matagalpa y su madre cosía ropa para apoyar a mantener a sus cuatro hijos. A Eddy, por sus dotes de dibujante, le ofrecieron una beca a México pero la rechazó porque le parecía que en ese tiempo estaba de moda el machismo en ese país.

Llamó a su hermana recién divorciada en Estados Unidos para convencerla de que lo apoyara para estudiar arquitectura. Siempre platicador, extrovertido y dicharachero, su padre terminó por aceptar ese viaje.

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El joven Eddy decidió estudiar cinco meses de inglés y cuando sintió que estaba listo se fue a hacer una prueba para ingresar en el “college”.

“Inglés muy pobre, pero admítanlo”, decía la nota que le dio uno de los maestros de ingreso. Concluye que seguramente le vieron el deseo de aprender y por eso lo admitieron.

Pagó 6 dólares con 25 centavos y ya estaba dentro. Vuelve a silbar y a decirlo como si estuviera contando un cuento. Desde niño, cuando vivía en la finca de su abuelo que había llegado desde Alemania al norte de Nicaragua, aprendió a narrar cuentos.

A punta de besar a cuanta muchacha se le presentara, se hizo presidente del Club de Estudiantes Extranjeros en esa escuela de Los Ángeles. “Era un político, no podía besar niños porque no habían. Pero a las muchachas sí”, recuerda con una sonora carcajada.

Fue así que lo llevaron a una reunión con un invitado especial, que llegaría al centro de estudios. Se trataba del entonces candidato presidencial John F. Kennedy, a quien recuerda como un tipo divertido. El 22 de noviembre de 1963, en una calle de Dallas, Texas, el invitado especial se convirtió en el cuarto presidente asesinado de los Estados Unidos.

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Kühl dice que en su juventud hizo de todo. Asistió a fiestas en Beverly Hills, enamoró a las estudiantes que quiso, limpió pisos en un museo, trabajó en una fábrica de lámparas, vendía boletos en un teatro.

Después de una crisis económica familiar y de los problemas de Estados Unidos con Vietnam, su padre le dijo que volviera a Nicaragua a estudiar en la recién fundada Universidad Centroamericana, UCA.

“Me mandó dinero pero yo no los quería gastar todo y decidí venirme manejando con una señora en carro”, comenta.

Ese viaje en auto desde Estados Unidos, pasando por México hasta llegar a Nicaragua, lo contará en el libro que está escribiendo. Se llamará “Memoria, crónicas y andanzas de un segoviano”.

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En 1961 volvió a Nicaragua y empezó a estudiar Ingeniería Civil en la UCA. Lo más parecido a la Arquitectura que encontró.

Estudiando ahí se fijó en una muchacha de Matagalpa que manejaba su propio Volkswagen y que todavía estaba en el Colegio Teresiano. “En una ocasión íbamos varios muchachos sobre la Carretera Masaya, le pedí un aventón y me dejó burlado”.

A los pocos meses se hizo novio de Mausi Hayn y un año después se casaron. En el viejo automóvil se fueron de luna de miel a Costa Rica. Ahí a ambos se les ocurrió montar una empresa relacionada con su ascendencia alemana que lograrían concretar años después: “Selva Negra”.

El joven Kühl formó parte de movimientos estudiantiles en la UCA y de un grupo de empresarios progresistas que se opusieron al régimen de los Somoza. “En una reunión pedí que Somoza renunciara y por supuesto eso me trajo problemas”, dice.

En una ocasión se fue a salvar a su amigo Dionisio Marenco de caer preso por los guardias somocistas y gracias al apoyo de la Embajada de Alemania en Nicaragua, logró huir de ser capturado también. Tuvo que irse al exilio en Costa Rica.

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El 17 de julio de 1979 partió a un Congreso de la Internacional Socialista en Estocolmo. “El pulso”, según dice, permitió que llegara el 19 de julio exactamente.

“Desde que llegué me ofrecieron un brindis con champagne, porque ellos ya sabían que había triunfado la Revolución y yo no”, menciona mientras cierra los ojos y parece traer esas imágenes a su memoria. Ahí lo recibieron personalidades que después tendrían un peso importante en Europa como Olof Palme, quien llegó a ser Primer Ministro de Suecia y resultó asesinado en febrero de 1986 y; François Miterrand, el presidente francés con más tiempo en el poder.

“El tema de la conferencia era Palestina pero todos querían hablar de Nicaragua, yo era la persona más importante ahí sin querer, dice.

Posteriormente, fue nombrado embajador en misión especial en Europa para recibir las sedes diplomáticas de manos de los embajadores de Somoza, mientras llegaban los nuevos delegados.

Ahí decidió que quería volver a cuidar a su “Selva Negra”, donde vive actualmente junto a su esposa, hijas y nietos. Descubrió que era un ermitaño, que el campo de donde salió para civilizarse era su hogar. Habla mucho y quiere agregar nombres e historias, pero mejor habrá que esperar para leerlas en su próximo libro.

Más de 15 libros

Eddy Kühl es miembro directivo de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua y ha escrito 15 libros. En 2008 recibió la Medalla de Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío. Ha dictado conferencias en Europa y Estados Unidos sobre el eco turismo y la historia de Nicaragua.

 

 

Fuentes: la prensa.com