Divino Niño Matagalpa

 

Cada año es creciente la cantidad de personas que caminan un tramo de 13 kilómetros desde la catedral San Pedro Apóstol hasta el Santuario, en la comunidad Fuente Pura, Matagalpa, en la torcida carretera en pendiente hacia la ciudad de Jinotega.

La peregrinación del Divino Niño inició hace 19 años, cuando el Santuario era atendido por el sacerdote Róger García, actual capellán del papa Francisco y párroco de la iglesia Molagüina, en Matagalpa.

Ni la lluvia ni el frío que se abatió hoy sobre la Perla del Septentrión, impidió hoy que miles de personas  llegaran de todo el país para participar en la décimo séptima peregrinación en honor al Divino Niño, en la que monseñor Rolando José Álvarez, colocó la primera piedra de lo que será el nuevo Santuario. 

Precisamente, la Policía matagalpina tuvo que echar mano de sus diferentes especialidades para garantizar la seguridad del gran número de participantes de esta actividad religiosa.

 

Historia del divino niño Matagalpa

En el año 1935 llegó el Padre Salesiano Juan del Rizzo al barrio “20 de julio”, al sur de Bogotá, una región muy solitaria y abandonada en aquellos tiempos. Le habían prohibido emplear la Imagen del Niño de Praga porque una asociación muy antigua reclamaba para ella el derecho exclusivo de propagar esa imagen.

El Padre del Rizzo estaba convencido de que a Dios le agrada mucho que honremos la infancia de Jesús, pues así lo ha demostrado con innumerables y numerosos milagros. ¿Si otros niños son tan inocentes y tan dignos de ser amados, cuánto más lo será el niño Jesús? Además recordaba muy bien la promesa hecha por Nuestro Señor a una santa: ” Todo lo que quieres pedir pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado si te conviene conseguirlo”.

Así que no desistió de propagar la devoción al Divino Niño pero dispuso adquirir una nueva imagen.

Se fue a un almacén de arte religioso llamado “Vaticano”  propiedad de un artista italiano, y le encargó una imagen bien hermosa del Divino Niño Matagalpa. Le prestaron una imagen bellísima, el padre la llevó para sus solitarios, desérticos y abandonados campos del “20 de julio”. Ahora empezaría una nueva era de milagros en esta región.

Esta es un de las imágenes más hermosas y agradables que han hecho de nuestro Señor. Con los brazos abiertos como queriendo recibir a todos. Con una sonrisa imborrable de eterna amistad.

Atrae la atención y el cariño desde la primera vez que uno le contempla. Allí a su alrededor se han obrado y se siguen obrando maravillosos favores, para quien no conozca los prodigios que obtiene la fe parecerían fábulas o cuentos inventados por la imaginación, pero que son muy ciertos para quienes recuerdan la promesa de Jesús ” Según sea tu fe así serán las cosas que te sucederán”.

El Padre Juan comenzó a narrar a las gentes los milagros que hace el Divino Niño Jesús a quienes le rezan con fe y a quienes ayudan a los pobres, y empezaron a presenciarse prodigios admirables: enfermos que obtenían la salud, gentes que conseguían buenos empleos o estudio para los niños, o casa o éxito en los negocios.

Familias que recobraban la paz. Pecadores que se convertían. Y cada persona que obtenía un favor del Divino Niño Jesús se encargaba de propagar su devoción entre amigos y conocidos. “Historia de la diócesis de matagalpa”